El nervio facial es el VII par craneal. Desarrolla
importantes funciones motoras y también
sensitivas. Sin duda su misión más importante es
inervar y dar movilidad a la musculatura de la
cara. Desde el cierre del párpado superior, el
movimiento de la musculatura de las mejillas y
los labios. Docenas de músculos que utilizamos
en la expresión facial, en la comunicación entre
las personas.
La parálisis facial puede aparecer por diversas
causas:
La enfermedad o parálisis de Bell es una
interrupción transitoria del estímulo nervioso que
recorre el nervio facial. Ocasiona parálisis,
generalmente súbita, que tiene en general, un
pronóstico muy bueno ya que, la mayoría de
ellas, desaparecerán en pocas semanas sin dejar
secuelas. La causa de este tipo de parálisis no se
conoce con exactitud, pero se relaciona con
infecciones virales, inflamaciones del propio
nervio, acción del frío, etc.
Más importancia desde el punto de vista clínico
tienen las parálisis causadas por traumatismos,
cirugía en la zona de la cara o tumores que
pueden afectar al recorrido del nervio. En este
tipo de parálisis es donde tiene un papel
importante la cirugía reconstructiva.
El tratamiento es diferente según el tipo y el
tiempo de evolución de la parálisis facial.
De esta manera podemos distinguir:
1- Lesiones del nervio en su tronco o ramas que
no mejoran espontáneamente a lo largo de los
primeros meses.
En estos casos realizaremos un estudio de la
conducción nerviosa (electromiograma) e
indicaremos la cirugía encaminada a la
reparación del nervio lesionado. Según el lugar
de la lesión emplearemos; sutura nerviosa
microquirúrgica directa, injertos nerviosos de
interposición o utilizaremos el estímulo de otro
nervio que canalizaremos en el nervio facial
lesionado (anastomosis hipogloso-facial).
2- Parálisis facial de larga evolución.
En casos de parálisis establecidas de evolución
superior a los 18 meses, las técnicas de
reinervación ya no son, generalmente, posibles.
En estos casos recurriremos a técnicas de aporte
muscular más o menos sofisticadas para
conseguir movilidad de la zona facial paralizada.
Algunas de esta técnicas son: la tracciónsuspensión
con el músculo temporal o masetero
y los injertos de músculo gracilis. En este caso
hay, a su vez, diversas posibilidades. Ya que los
injertos de músculo gracilis tienen que ser
reinervados, cabe la posibilidad de hacerlo todo
en un solo tiempo quirúrgico o mediante dos
intervenciones separadas en el tiempo.
Independientemente de cuál sea la causa de la
parálisis facial y su evolución en el tiempo, desde
el minuto 1 debemos acudir al especialista para
tratar de llegar a un diagnóstico y establecer
unas medidas terapéuticas iniciales de protección
ocular. El párpado superior no va a ser capaz de
cerrar y proteger el ojo y éste podría dañarse por
exposición prologada. Hay que establecer unas
medidas de protección desde el principio
mediante pomadas protectoras y oclusión de los
párpados con parches durante la noche. Si el
cuadro se prolonga en el tiempo habría que
indicar la colocación de una “pesa palpebral”. Se
trata de un procedimiento quirúrgico muy
sencillo con el que se coloca en el espesor de
párpado superior un prótesis metálica que
ayuda, de forma muy importante, al cierre
palpebral protegiendo la cornea del efecto de la
exposición prologada. Esta prótesis palpebral
podrá ser retirada tras el tratamiento definitivo.
Nuestra experiencia en el tratamiento de la
parálisis facial es importante, tanto en técnicas
de reinervación como de injertos musculares en
todas sus versiones. Colocamos también, en
todos los casos la prótesis palpebral, siendo
pioneros en España en el desarrollo de esta
técnica.
Parálisis facial aguda: se ha perdido la función para elevar la ceja, cerrar el párpado superior y mover la musculatura de los labios, desviándose éstos al intentar hablar o sonreír.
Parálisis facial de larga evolución. Tratamiento mediante injerto de músculo gracilis. Obsérvese la correcta simetría de la cara y el adecuado cierre ocular. Se ha implantado prótesis palpebral.
Parálisis facial de 8 meses de evolución provocada por la extirpación de un tumor cerebral. Resultados tras las técnicas quirúrgicas de reinervación (anastomosis hipogloso-facial)
Parálisis facial de larga evolución.Tratamiento mediante suspensión dinámica con músculo temporal y masetero