Los tumores del área maxilofacial suponen hasta el 2% de todos los tumores
del organismo.
El cáncer de cavidad oral y labios son los más frecuentes. La mayoría de los
tumores malignos de estas zonas corresponden a un mismo tipo de cáncer,
que es el carcinoma epidermoide. Un tumor directamente relacionado con el
hábito de fumar.
Como en otros territorios del cuerpo, el diagnóstico precoz del cáncer es
esencial para su pronóstico y curación. Por este motivo siempre insistimos
que cualquier ulcerita o herida de la boca que no cure y desaparezca en el
plazo de unos 15 días, debe hacer acudir al paciente a la consulta del
cirujano maxilofacial para realizar un correcto diagnóstico. Este diagnóstico
generalmente lo obtenemos mediante la biopsia, que es una pequeña toma
de tejido, bajo anestesia local, que enviamos al patólogo para su estudio y
análisis.
Si el diagnóstico es cáncer, pondremos en marcha una serie de estudios
encaminados a analizar la posible extensión del mismo y, de esta manera,
tener una idea clara del pronóstico y tratamiento a realizar. En los casos del
cáncer de la cavidad oral, el tamaño de la lesión es uno de los factores
pronósticos más importantes. También la existencia o no de ganglios
regionales afectados.
Una vez completados los estudios sentaremos la indicación del tratamiento.
En el caso de los tumores del área maxilofacial, el tratamiento de elección es
la cirugía, encaminada a la extirpación del tumor con márgenes de
seguridad. En la misma operación retiraremos los ganglios linfáticos del área
dependiente del tumor, generalmente el cuello. Todas estas intervenciones
requieren anestesia general y hospitalización. Una vez finalizada la cirugía,
de nuevo, enviaremos todos los tejidos extirpados al patólogo para su
minucioso análisis microscópico. Según el resultado de estos análisis
complementaremos el tratamiento con radioterapia, al objeto de conseguir
una esterilización completa del área donde asentaba el tumor.
Actualmente lo que marca la diferencia y la calidad en la cirugía oncológica
maxilofacial es la reconstrucción de las zonas operadas. Mediante las
técnicas de microcirugía ahora somos capaces de reconstruir con perfección
y aportar al paciente todo lo que se ha extirpado. Podemos reconstruir, por
tanto, los tejidos blandos, el hueso del maxilar o de la mandíbula e incluso
los dientes, si hubiera habido que incluirlos en la extirpación. Nuestro
objetivo actualmente es que el paciente que ha sufrido un proceso
oncológico de la cavidad oral, sea diagnosticado correctamente, operado con
rapidez y alta calidad y sus tejidos reconstruidos en su totalidad. Obteniendo
la mayor calidad de vida posible, incluso tras pasar por un proceso tan serio
e importante como son los tumores malignos del área maxilofacial.
Reconstrucción de la mandíbula con injerto vascularizado de peroné
Diseño de la prótesis dental que llevará el paciente, aportando una importante calidad de vida tras la operación oncológica